Conjunto Histórico Artístico.

Sobre sus orígenes, tenemos constancia de asentamientos humanos importantes en parte de lo que en la actualidad ocupa el casco urbano desde comienzos del III milenio a. C. hasta el 1900 a. C. ( período Calcolítico ). De esta época datan los restos encontrados en el llamado cabezo de Santa Lucía, donde ahora se sitúa el Centro Municipal de Cultura. Entre los hallazgos hay que mencionar cerámicas eneolíticas lisas, un fragmento campaneiforme, diverso material lítico, restos de mineral de cobre y algunas cerámicas bruñidas, todas las piezas están depositadas en el Museo Arqueológico Provincial de Murcia.

También sabemos que durante el Bronce Tardío y Final hubo asentamientos importantes en lo que hoy es nuestra ciudad, a este período pertenecen los restos encontrados en el yacimiento de Las Cabezuelas, estudiado por María Milagros Ros. Según el profesor Pedro Martínez Cavero, en su libro Aproximación a la Prehistoria e Historia Antigua de Totana, premio Alporchón 1999, entre los materiales encontrados en este lugar hay que destacar: '… un fragmento de vasija cerrada, bruñida y que presenta una decoración formada por dos franjas de triángulos incisos rellenos de un puntillado. El interés de estos materiales estriba en que sirven para establecer fases de desarrollo cultural coetáneos con otros yacimientos próximos ( La Bastida, Los Picarios, Las Anchuras, Alhama, Santa Catalina del Monte, etc. ), así como fijar la importancia de los influjos meseteños…'. Al igual que en el caso anterior, los restos encontrados en este yacimiento están repartidos entre el Museo Arqueológico Provincial de Murcia y el Museo Arqueológico de Lorca.

Durante el período ibérico y después durante las dominaciones romana e islámica, el solar de Totana estuvo ocupado por asentamientos humanos importantes, como se demuestra por la riqueza y variedad de vestigios encontrados ( en el Museo Arqueológico de Lorca se exponen materiales ibéricos de este yacimiento y también islámicos), lo que nos permite plantear la continuidad del poblamiento de Totana, especialmente en la zona del barrio del Castillo y Las Cabezuelas.

Las noticias recogidas por cronistas locales y la epigrafía, son los principales argumentos de que disponemos hoy en día para valorar la importancia del asentamiento romano: hasta nosotros han llegado los testimonios que hablan de cerámica y mosaicos en la calle Presbítero Martínez Romero, ánforas en las calles Encomienda, Légaz, etc. En este sentido el historiador local José María Munuera y Abadía habla de la existencia de baños en la calle Mayor Sevilla, consistentes en balsas rectangulares hechas unas con : ' …rico alabastro y otras de finísima argamasa, sin faltar en ninguna de ellas la indispensable escalinata para bajar al baño… se hallaron asimismo ladrillos de 56, 42 y 19 centímetros de ancho y varias piezas de barro saguntino entre las que se encontró un jarro con sello de alfarero ( OF L CL )…'.

Este mismo autor, nos pone en antecedentes del hallazgo de unos muros en la calle Torreones ( Barrio de Sevilla ), de restos de una fundición de plomo en la calle Don Luís, en el barrio del Castillo, donde se encontraron barras metálicas, escoria, ánforas, monedas etc.

También sabemos por este historiador, del hallazgo en la calle Mayor Sevilla de la escultura de una mujer '… primorosamente tallada en mármol blanco, enviada a Barcelona para su estudio,…la examinaron personas inteligentes y declararon que aquella verdadera maravilla de arte era el retrato de determinada persona y no un tipo ideal…'.

Según Martínez Cavero, otro elemento importante del conjunto que forman los restos romanos de Totana, es el poblado de Las Cabezuelas en el que han aparecido fragmentos de sigillata del S. I a. C. , a partir de los que asistimos a un progresivo traslado de localidad al emplazamiento romano de Totana. Según el profesor Lillo Carpio, la crisis de Las Cabezuelas: '… marca el punto final y éxodo definitivo en el tránsito de los siglos II al I a. C. , lo que, relacionado con la aparición del material íbero-romano de época final republicana e imperial en distintos puntos de la zona llana, tanto la que en la actualidad es urbana como la de los parrales que circundan hoy Totana, nos hace pensar en un desplazamiento, de grado o por la fuerza, hacia zonas más bajas…'.

En el libro antes citado, de Martínez Cavero se afirma que el cambio de Era y S. I d. C. están bien documentadas en Totana, pues a esta etapa pertenece el miliario del convento ( 817 a. C. ) y la lápida de Fabato. A finales del S. II o principios del III d. C. se fecha la lápida de Mystico. Este mismo profesor ha documentado recientemente, un olpe romano de cerámica pintada de tradición indígena que ha aparecido en la calle San Antonio. En octubre de 1996 se han descubierto restos de un edificio romano en la calle General Varela.

Al poblamiento romano de Totana, le sigue un amplio período de siglos oscuros ( IV- X), sobre el que los datos son todavía escasos, si bien cada vez mas se van completando diferentes lagunas, aunque insuficientes, para tener una visión cercana del mismo. Como aspectos generales, parece claro que a lo largo de los siglos V-VII d. C. se mantienen unas tradiciones marcadamente romanas en las que se advierte la continuidad de unas formas de vida muy ruralizadas.

De todos es sabido, que la invasión musulmana de España se produjo en el año 711 y poco después, en 713, se firmó en el sureste, el famoso Tratado de Capitulación entre Abd al - Azid y Teodomiro, señor de Orihuela. Sobre este punto, tiene una sugestiva teoría el profesor García Antón que identifica Totana con una de las siete ciudades del Pacto. Según la redacción de al- Udri las ciudades son: Orihuela, Mula, Lorca, Balantala, Alicante, Iyih ( Ello) y Elche. La Balantala del pacto puede derivar en la Tawtana que aparece mencionada en otro texto de al- Udri. Esta hipótesis se basa en una serie de argumentos geográficos unidos a la valoración de los restos romanos de Totana.

Sea o no Totana una de las ciudades del Pacto de Tudmir, lo cierto es que son muy pocos los datos que tenemos sobre restos musulmanes locales, tanto más cuanto a estos indicios no se les ha prestado, hasta ahora, ninguna atención. En el Museo Arqueológico de Lorca hay tres vasijas casi completas, procedentes de Las Cabezuelas que están fechadas entre los siglos XI y XII; en Totana también contamos, con algunos topónimos significativos como el del Cabeçico de la Mezquita, aplicado según unos historiadores al barrio del Castillo y según otros al cabezo de Santa Lucia, así como el propio nombre de Tawtana ( Totana) que aparece mencionado como de los iqlin ( distritos) de un texto del Siglo XI de al- Udri. Todo esto nos invita a hablar de una perduración del hábitat de Totana a lo largo de los siglos medievales, aunque sea de manera muy reducida, lo que no es en ningún momento un impedimento para que en este período medieval, la villa de Aledo, mucho más protegida, alcance más importancia y por tanto un mayor protagonismo en el contexto socio-político del momento.

El lugar de Totana, situado a una legua de distancia de Aledo, sobre una zona de glacis, intermedia entre Sierra Espuña y el valle del Guadalentín, disfrutaba de unas condiciones físico-ambientales más idóneas para el asentamiento humano: zona llana desde la que se dominaba el valle y las vías de comunicación que discurrían por él hacia Levante, Andalucía y La Mancha; su clima suave y por tanto muy apto para el desarrollo de la vida humana y la explotación agrícola, lo que combinado con unos suelos de gran potencial agrario y la disponibilidad del agua que proporcionaban las ramblas, el río y los manantiales que bajaban de la sierra hacían de este lugar un remanso ideal para habitar, pero esta idoneidad se veía coartada por un impedimento geopolítico imposible de subsanar: la inseguridad que le producía su condición de zona fronteriza, carente de defensas y que fue la causa de que hasta los primeros años del S. XVI solo fuera un lugar de venta de mercancías y apeadero de viajeros en el que la Orden de Santiago, situó un mesón que también hacía las funciones de aduana y puerto seco desde el que controlar el paso de los productos y el ganado que, en invierno, emigraba hacia el sur en busca de pastos.

Según nos dice María Griñán Montealegre en su libro Totana. Una nueva ciudad del quinientos, '…su carácter de pequeña aldea abierta, de tránsito comercial en el triángulo Murcia-Cartagena-Lorca, de lugar fácilmente accesible, y sin defensa, marcó durante los siglos XIV y XV el acecho de los ataques musulmanes y piratas, de forma que parece seguro que, a pesar de sus condiciones favorables para la agricultura…su explotación no fue continuada, quedando prácticamente vacía a partir de la profunda crisis bélica del final de la Reconquista que coincidió con el ' despoblamiento' casi total del llano hasta los primeros años del S. XVI. Por tanto, podría hablarse más bien de un núcleo de localidad que se reducía a un escaso número de casas alrededor de dos núcleos importantes: el mesón como lugar de atracción comercial, situado a orillas de la rambla- el camino real de Murcia a Lorca- y la ermita de Santiago, al pie del camino hacia la costa, cercano a aquel y necesario como lugar para el cumplimiento regular de los creyentes que bajaban de Aledo a trabajar en la agricultura o atraídos por la actividad comercial que se generaba entorno al mesón y administrativamente tenía la consideración de arrabal de Aledo…'.

Tras la paz de Granada ( 1492 ) se establece, como consecuencia de ésta, un nuevo orden socio-político en la zona que se traduce en una serie de cambios sustanciales que influyen muy positivamente en el crecimiento de Totana frente al detrimento de su matriz, la villa-fortaleza de Aledo.

Hasta tal punto esto es así que en la segunda década del S. XVI, Totana estaba más poblada que Aledo y consolidaba cada vez más su hegemonía sobre el territorio municipal. Los primeros intentos para conseguir sus aspiraciones hegemónicas o separatistas, se ponen de manifiesto durante la rebelión comunera cuando Totana se subleva contra el rey y sus representantes locales ( el Concejo de Aledo), llegando incluso, para conseguir sus aspiraciones, a confederarse con el resto de movimientos comuneros del reino de Murcia de tal manera que en agosto de 1520, Totana se suma a los rebeldes, levantándose aquí más de 200 vecinos que ' con banderas, tambores y muchas armas ofensivas y defensivas' sitian el castillo de Aledo y entran en él obligando a huir al alcaide y haciendo presos a muchos de sus moradores, fieles a Carlos V, sometiéndolos a grandes vejaciones además, de desposeerlos de sus huertas y heredades, 'moviendo gran escándalo y alboroto por sus calles y plazas'. Esta rebelión fue sofocada al igual que el resto de comunidades y sus cabecillas condenados a pena de muerte y a la pérdida de todas sus propiedades en 1523. La actitud de los totaneros ante este hecho histórico es el primer testimonio de que algo se está alterando en la relación del poder local entre ambos lugares y nos pone sobre la pista de un hecho transcendental: Totana estaba más poblada que Aledo y sobre todo por las clases adineradas que eran las que tenían el poder y que en Totana apoyan esta rebelión como forma de conseguir, caso de triunfar, arrebatarle a Aledo la capitalidad del municipio o segregarse de él, que cualquiera de las dos posibilidades les era válida. Las esperanzas se truncaron con el fracaso de las comunidades pero no así el desarrollo de la nueva ciudad que se está creando y que sigue aumentando en localidad y en el número y calidad de los servicios que presta a sus moradores.

Que podemos visitar:

- Iglesia de Santiago.  Iglesia construida en el S. XVI. Su portada, de estilo barroco, es cien años posterior. Muy curiosa la torre de remate plano y con cerco de almenas, a modo de castillo. En el interior se guarda el valioso retablo barroco de San Ildefonso (s. XVII).

- Convento de los Padres Capuchinos.  Neoclásico del S. XVIII.

- Fuente de Juan de Uzeta.  Tiene 18 caños y está ubicada frente a la iglesia parroquial.

- Santuario de Santa Eulalia. Situado a 7 Kilómetros del pueblo, al pie de la Sierra de Espuña.  Es un conjunto arquitectónico de grandes dimensiones.

Las fiestas:

- El 7 de enero, romería a la ermita de Santa Eulalia.

- Coincidiendo con las Fiestas Patronales de Santiago se celebra la Semana Nacional de Teatro.

- Fiestas de Santa Eulalia del 8 al 10 de diciembre.

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