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Calasparra
Murcia
Foto de Calasparra

Iglesia Parroquial de San Pedro Apóstol (Calasparra)

La construcción del templo podría fijarse en los primeros años del S.XVI.

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El edificio se estructura en tres naves, la central más ancha y alta que las laterales, todo cubierto por una bóveda de cañón con lunetos. La amplitud de la nave central, así como los grandes arcos de medio punto que organizan las capillas (remodelados en el Siglo XVIII) nos dan ese aire de clasicidad renacentista tan propio de la época. Originalmente la bóveda estaba sustentada por gruesas columnas de piedra que sorportaban todo el edificio (ejemplos similares los tenemos en la Iglesia de la Magdalena de Cehegín) pero en el Siglo XVIII, siguiendo los patrones neoclásicos, fueron recubiertas dando lugar a las grandes pilastras que vemos hoy día. En las naves en los laterales se encuentran distintos retablos de interesante factura, todos del Siglo XVIII. Cabe destacar el de San José, de estilo rococó, que mezcla graciosamente flores y frutos con la característica rocalla de este movimiento. Hay que mencionar asimismo los retablos enfrentados de Ntro. Padre Jesús (que alberga una excelente talla del Siglo XVIII) y de La Dolorosa (con una Virgen de José Díez (1944), que es procesionada cada año por la Real Cofradía de San Juan Evangelista y La Dolorosa). Otros retablos interesantes son el del sagrario (con estípites, un lienzo que representa una custodia y los escudos del Conde del Valle San Juan, cuya solar estaba en Calasparra. El retablo mayor original, del Siglo XVIII, se destruyó en un incendio, por lo que el actual es una reconstrucción historicista del Siglo XIX. Se adapta a todo el ábside, con una gran pantalla plana realizada en madera que imita mármoles y estucos en tonos ocres y verdes. El dorado se reparte por columnas y cornisas, así como por los capiteles (parte superior de la columna) de orden corintio. El relieve es escaso, sobresaliendo el gran tabernáculo de filiación barroca, con símbolos eucarísticos y puerta que se desliza mediante un mecanismo oculto. La hornacina central está ocupada por un Sagrado Corazón de Olot. En este retablo podemos destacar dos imágenes de gran valor, un San Pedro sedente (titular del templo) que con los atributos papales bendice al pueblo, es una pieza italianizante de finales del Siglo XVI. También hay que destacar(de la misma época aunque algo anterior) un San Sebastián.

La capilla más interesante de todas es la de San Juan Evangelista o del bautismo, situada a la entrada misma del templo, antes del arco que limitaba el coro (los no bautizados no podían traspasar este arco, de ahí la ubicación previa de la capilla). Contiene un excelente retablo barroco, construido en 1769, que presenta hornacina central (ocupada hoy por una Inmaculada) y ménsulas en los laterales (con símbolos heráldicos de la Orden de Malta), todo ello con una estructura y cornisa muy movida, flores, hojas, volutas, angelotes y querubines, rematando el conjunto un lienzo de San Marcos. En esta capilla sobresale otra de las imágenes más interesantes de la iglesia, San Juan Evangelista, también del mismo autor valenciano José Díez (1944). Todos los expertos y estudiosos que se han acercado a observarla han destacado su muy notable calidad artística. Sin duda alguna José Díez era un excelente escultor (otras obras suyas corroboran este hecho), destaca especialmente la exquisita terminación de las manos y la belleza y serenidad del rostro, cuya barba incipiente está magistralmente insinuada. Sus rasgos estilísticos la sitúan a caballo entre el movimiento Clasicista y el Neobarroco que floreció en esta época (dada la exuberante decoración de las ropas y la clásica serenidad del rostro). Sobresale por su riqueza el extraordinario tratamiento del estofado que tiene la túnica. Sus ropas utilizan los colores tradicionales en la iconografía sanjuanista: el rojo para el manto (símbolo de su fidelidad y proximidad a Cristo durante su Pasión y Muerte) y el verde para la túnica, ornados ambos con el oro, color de la Iglesia. Sobre el fondo auriverde de la túnica encontramos toda una constelación de medallones de rocalla dieciochesca, tallados con cierto relieve y decorados con especial atención, dándole una gran naturalidad a este tejido brocado, damasco propio del Siglo XVIII. Los medallones se reparten por mangas, hombros y parte frontal. Contienen en su interior un profundo azul oscuro. En el medallón que ocupa el pecho, como si de una ventana se tratara, podemos ver los símbolos más importantes del Apóstol: un libro, su evangelio, una pluma, que hace referencia a su condición de teólogo y escritor, y un águila, el animal mítico que lo identifica dentro del tetramorfos vislumbrado por Ezequiel. La imagen del Apóstol amado recibe la luz del gran óculo que observamos en la fachada, ornado por una vidriera modernista de diseño vegetal, de finales del Siglo XIX.

En el lateral del templo encontramos la sacristía, del Siglo XVIII, presentando una curiosa decoración exterior, típica muestra del esgrafiado que se hacía en esta época, usando sin embargo un original motivo a base de corazones y elementos geométricos. La fachada del templo (como podría observarse en la imagen) se estructura en orden decreciente en el cuerpo de la torre, la portada principal y el lateral de la capilla del bautismo. Sobre la puerta principal campea el escudo de la Orden de Malta, soberana del pueblo hasta el Siglo XIX. Está flanqueada por unas pilastras adosadas de orden toscano, y sobre el entablamento de éstas se abre un ático que inscribe el escudo y los símbolos papales (mitra, biblia, báculo y cruz patriarcal), así como una cartela en la que se informa que la portada fue reconstruida en 1821, tras los daños que sufrió durante la Guerra de Independencia. Sobre este ático, y engarzado por un relieve que simula un frontón curvo, hay un óculo que ilumina el coro de la iglesia.

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Mapa de situación de Iglesia Parroquial de San Pedro Apóstol

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