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La otra Granada, tapas y mercadillos

Publicado el 2018-07-16

Sabido es que en España se vive la calle, más que en la mayoría de los países vecinos de Europa, probablemente debido a su clima más benevolente. Por ello, no es de extrañar que Granada, al sur de la península, sea una de las ciudades españolas en la que esa cultura del encuentro en las vías, bares y plazas más se sucede. Se trata de las tapas y los mercadillos, una llamada popular que para algunos es capaz de hacer frente a internacionales atractivos como la propia Alhambra.

No hay nada que mejor defina a los bares de Granada que las tapas. Un fenómeno adictivo, especialmente para los visitantes del norte de la península, que no están acostumbrados a este detalle cada vez que piden un vino o cerveza en su tierra. De ahí que, dada la economía del invento, haya quién llene el estómago incluso sin necesidad de pasar por un restaurante. Esta práctica es muy habitual sobre todo entre la juventud granadina.

Como las tapas son tradición, no es algo que el cliente pueda exigir, ya que sólo pagará por la consumición a la que la tapa acompaña. De todas formas, le será realmente difícil encontrar en la ciudad un bar que no las ofrezca. Asimismo, el tamaño de las raciones varía considerablemente según lo disponga el dueño del establecimiento. Igualmente varía el contenido, en algunos sitios serán siempre las mismas, habrá para elegir o se servirán en orden según los clientes pidan.

En la variedad se demuestra el gusto del dueño del bar y se deleita el del cliente. Frutos secos, boquerones en vinagre, patatas fritas o asadas, carne en salsa, ensaladilla rusa, pinchitos morunos, serranitos, salaíllas con jamón y tomate, calamares, pizza, hamburguesa, embutidos ibéricos... A partir de aquí todo depende de la gracia y destreza del personal de cada local. La competencia es dura y el tesón se valora. Las tapas más ricas y generosas se las rifa la clientela y los bares que las ofrecen se convierten en hervideros de multitudes.

Las NavasUno de los más concurridos y auténticos bares de tapas es Los Diamantes, en la calle Navas. Resulta casi imposible encontrarlo sin rebosar de gente, gracias a su buena localización, su ágil servicio y sus generosas raciones de tortilla de Sacromonte, revuelto de berenjenas o pescaíto frito. Desaca también Las Copas, decorado con toneles de Jerez, en el que triunfan el bacalao, las migas, las patatas a lo pobre o las habas con jamón.

Otros conocidos embajadores de la zona son el Café del Gato, El Fogón, Río, La Abadía o La Sacristía. Podrían bien deberse estos últimos nombres a que el fenómeno es toda una religión en territorio granadino, una tradición que a buen seguro perdurará tanto como el legado de los musulmanes en la provincia.

La ChanaOtra zona de tapeo muy tradicional es la Chana, en cuyas terrazas es imposible sentarse de lo solicitadas que están. Dentro de este barrio, que ha conseguido destacar en este arte culinario por su imaginación y sana rivalidad entre bares, también hay parte del Camino de Ronda, por lo que también atrae el interés de los universitarios. Hay unos diez, entre los que destacan las abundantes raciones de El Arenal.

Plaza de TorosLos alrededores de la Plaza de Toros también son paraíso de los amantes del tapeo y cada cual tiene su punto fuerte. El del Ca Miguel son las hamburguesas, el de Las Palmeras el jamón ibérico con pan tostado y en Los Pescadores son conocidas sus patatas con alioli. Cada cual tiene sus peculiaridades, como El Nido del Buho que suele acompañar las tapas con aceitunas.

A pesar de todo, no hace falta llevar un plano de Granada para hacerse una ruta de tapeo. Simplemente empezar por el primer bar que se vea, tarea que a buen seguro será más fácil que buscar un puesto de información. Por si acaso, algunas otras zonas de gran concentración de lugares de tapeo son los barrios de Albaicín, Alhamar, Campillo o Sacromonte y plazas como las del Campo del Príncipe o de la Glorieta.

Mercadillos: ropa y artesaníaAparte del comer y el beber, el otro aspecto que llena las calles de esta ciudad andaluza son los mercadillos. Y es que Granada es la provincia que más puestos de venta itinerante tiene, en torno a 190, lo que supone más de 5.000 tenderetes. Si prácticamente cada pueblo tiene al menos un mercadillo semanal, en la ciudad se encuentra como es lógico el mercadillo más grande de todos.

Cada domingo, 436 tenderetes se colocan en el barrio de Almanjáyar inundando todo de gracia y color. Lo ideal es acercarse a sus calles temprano, a las 9:00 horas para poder disponer de todo lo que nos ofrece, ya que la variedad reina. El visitante encontrará flores, frutas y verduras de temporada, aunque es más conocido por los zapatos, bolsos y ropa a precios económicos, también de segunda mano. Otros mercados importantes son los de los barrios de La Chana y del Zaidín, que se despliegan miércoles y sábados respectivamente.

Productos estrella de la ciudad de la Alhambra son también los objetos de artesanía que se encontrarán principalmente en las calles del zoco de la Alcaicería y Zacatín, dentro del antiguo barrio árabe y judío. Figuras de cerámica y plata, trabajos en madera con incrustaciones en marfil, etc. que hacen de esta una zona ideal para aprovisionarse de auténticos regalos y souvenirs típicos.



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