Un conjunto encadenado de quince lagunas, forman un espacio natural lacustre y fluvial de características singulares en el medio de la estepa manchega.
Las Lagunas de Ruidera ofrecen un paisaje sorprendentemente bello, ofreciendo un conjunto que es algo más que un oasis: es todo un sistema formado por la vegetación, el agua y la luz.
Desde su nacimiento y a lo largo de un recorrido de mas de 30 Km. se extiende pasando sus aguas unas sobre las otras creando hermosas cascadas, negándose a ser sometidas a la rigidez de un cauce.
En cada una de estas lagunas se puede encontrar un motivo para el disfrute: su fauna y su vegetación, en unas; el baño en otras; y la práctica del deporte de la vela.
Las lagunas son el drenaje natural de una buena parte del acuífero del campo de Montiel. El bicarbonato cálcico presente en las aguas de infiltración subterránea del acuífero forma precipitados de caliza (denominados tobas) cuando las aguas afloran en las lagunas. Se forman así las cascadas que separan unas lagunas de otras y que dan a este paraje las espectaculares caídas de agua que unen unas lagunas con otras a lo largo de 25 kilómetros. El desnivel existente entre la primera laguna, denominada La Blanca, y la última, La Cenagosa, es de 120 metros. La extensión de las lagunas es pequeña, salvo alguna excepción (lagunas San Pedra, Colgada y del Rey) y su profundidad es variable en función de la climatología, llegando incluso a secarse en las estaciones secas.
La vegetación es típicamente meseteña. El árbol dominante en las laderas y zonas altas es la encina, que convive con las sabinas albares en los parajes más elevados y fríos. El encinar es sustituido por un denso matorral, compuesto esencialmente por coscojares, espinos y aliagas. En los fondos de valles y márgenes de las lagunas aparecen los árboles de ribera, como los olmos y los álamos blancos, a los que se añaden los híbridos de chopos introducidos por las repoblaciones madereras. Contorneando las orillas de las lagunas son muy abundantes los carrizos, juncos, espadañales y las masiegas.
Como es natural, el grueso de la fauna lo constituyen las aves acuáticas, es decir, ánades, fochas, porrones y cercetas, aunque no pueden olvidarse las rapaces como el aguilucho lagunero. En Ruidera se reproducen cada año, la focha común que anida unas veces en el agua y otras en tierra firme; el ánade real, también conocido como azulón; y el pato colorado. También el aguilucho lagunero es visto con frecuencia en las lagunas sobre todo en época de cría. En invierno es frecuente localizar al porrón moñudo y en los últimos años se han visto colonizadas por una especie singular: el calamón. También casi todo los años el somormujo lavanco realiza su espectacular parada nupcial y construye un nido flotante en el parque. Otras especies típicas del bosque mediterráneo que se pueden observar son el conejo, la tórtola, la perdiz, el ratonero común y el zorro. Las especies piscícolas más comunes son la boga, el barbo y el blenio.